Decía Plauto que "el ratón jamás confía su vida a un único agujero". Esta es la vida de un ratón de feria. Un ratón que muerde cuando el sol pega de frente y que mata por sed de invierno. Un ratón orejudo, bebedor, fumador y en ocasiones, mal hablado. Un ratón que vive entre la maleza de su ratonera barriobajera. Un ratón que anhela los días de lluvia intensa y sueña con un universo de buenas lenguas. Un ratón que vive de lo que siembre y siembra de lo que pide. Un ratón que nunca clama al cielo. Un ratón...que nunca quiso llevar sombrero.